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El parking regulado y el desafío de controlar su correcto uso

Cada día nos enfrentamos al problema de encontrar un hueco en la calle para aparcar el coche. El aumento de la densidad de población y del número de vehículos en las grandes ciudades no solo hace cada vez más difícil encontrar sitios libres sino que también genera constantes congestiones en el tráfico, lo que implica una mayor polución del aire en las ciudades y un consecuente malestar de sus habitantes. Si bien los ayuntamientos han creado zonas de estacionamiento regulado, el problema requiere nuevas soluciones: las diferentes plazas destinadas a minusválidos, residentes o para transporte de carga, no siempre se respetan.  Pero las nuevas tecnologías han llegado para solucionar también estas problemáticas. El internet de las cosas aplicado a las ciudades hace posible hoy controlar quién aparca en cada plaza, si cumple o no con los horarios y zonas estipuladas, ahorrando tiempo a los ciudadanos y dinero a los ayuntamientos.

Las soluciones a estas problemáticas no son iguales en todos los sitios, cada ciudad es diferente y plantea su propio desafío. Aunque algunos parámetros se mantienen uniformes, al menos en España. Un estudio sobre el aparcamiento en España revela que las zonas más difíciles para encontrar estacionamiento son las céntricas y áreas empresariales los días laborables. En cuanto a los fines de semana, el estudio asegura que los sábados es un día prácticamente imposible para salir en coche por las principales ciudades.

Las propuestas de los ayuntamientos: ¿eficaces?

Los ayuntamientos han integrado la problemática del estacionamiento público como una parte importante de la política de movilidad de las ciudades. Definir las zonas autorizadas y el tiempo máximo de estacionamiento en cada una; reservar plazas para minusválidos y para cargas y descargas; ajustar el precio del servicio, e incentivar el uso del transporte público, son algunas de las acciones que suelen desarrollarse en los centros urbanos.

En las últimas décadas los gobiernos han implementado diferentes medidas para paliar el problema del tráfico, la falta de sitios para aparcar y la polución; aquí algunos ejemplos:

  • En Atenas el tránsito de coches fue restringido del área central en 1982;
  • Estocolmo también fue una de las primeras ciudades en establecer una zona de tráfico limitado en 1996;
  • Alemania desde 2008 exige a los conductores tener una placa identificativa medioambiental para acceder a las zonas verdes de las ciudades;
  • Italia ha restringido el acceso a centros antiguos de las principales ciudades de lunes a viernes en horario comercial.

Estas soluciones se fueron combinando con el control del estacionamiento para lograr, no solo reducir el flujo de vehículos que circulan en las zonas más concurridas de las ciudades, sino también que los vehículos que ingresen puedan aparcar.

  

Nuevas problemáticas, nuevas soluciones

A pesar de estos avances, han surgido nuevos problemas: en primer lugar para conseguir una correcta utilización de las zonas de parking regulado es necesario que exista una comunicación efectiva, es decir que el usuario sepa dónde puede estacionar, cuánto tiempo puede quedarse y dónde y cómo pagar. Por otra parte existe el inconveniente del control de uso o las formas que tiene el ayuntamiento de saber si las plazas se utilizan de forma adecuada o no.

Muchas veces sucede que el conductor/a del coche aparca en un sitio sin saber que estaba reservado para minusválidos, o en el caso de los turistas que no conocen las normas estacionan en las áreas reservadas para residentes. El fraude es otro gran inconveniente de los ayuntamientos: los casos en los que los usuarios pueden saltarse las normas y no pagar por el tiempo de uso son muy difíciles de controlar por un agente de tránsito u otro tipo de sistema precario, lo que permite la posibilidad de actitudes fraudulentas.

El internet de las cosas aplicado a ciudades inteligentes posibilita generar soluciones para paliar este tipo de problemas. Un ejemplo de ello son los sensores que detectan en tiempo real la ocupación de las plazas de parking para luego traducir esos datos en información para los ciudadanos y para la Administración. Esta información se integra con la información del pago, normativas y usos concretos, de modo que sea posible controlar en tiempo real que se respeten las normas estipuladas y actuar en caso de mal uso. Ciudades como Santa Bárbara D’Oeste en Brasil o Niza ya utilizan este tipo de tecnología y han conseguido optimizar la gestión y el bueno uso de sus zonas reguladas y en consecuencia la movilidad en determinadas zonas. Otros casos como Madrid o Londres aplican diferentes medidas con un mismo objetivo: mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Vamos a ver cómo lo han hecho.

Santa Bárbara D’Oeste (Brasil): sensores que controlan el uso de cada plaza 

Esta ciudad necesitaba una solución que simplificase el control del estacionamiento haciendo más eficiente la gestión de los controladores y que mejorase la accesibilidad de los vehículos a las zonas de estacionamiento. Para ello se ha implementado un sistema que puede aplicarse a cualquier ciudad inteligente: el proyecto – desarrollado por Urbiotica en esta ciudad – comprende el despliegue de sensores en las plazas de estacionamiento que captan datos en tiempo real sobre su ocupación

El sistema aplicado a Santa Bárbara d’Oeste permite un control en tiempo real sobre el estado de pago y uso de cada plaza generando avisos a los controladores de las infracciones en tiempo real. Se optimiza el tiempo y la gestión de los recursos.

El desafío de Madrid: controlar la polución

En Madrid circulan a diario más de 2 millones de vehículos, como consecuencia de ello, la contaminación y congestión se han convertido en las consecuencias más costosas para los ciudadanos, en términos de salud ambiental y de competitividad.

Para paliar esta situación – sobretodo reducir la contaminación – el aparcamiento en la calle está limitado en determinados horarios en los distritos más céntricos de la ciudad, y en los últimos meses se han adecuado los precios según las zonas con el fin de regular la contaminación ambiental, que ha llegado a superar los parámetros recomendables.

Como solución a la congestión a causa de la búsqueda de estacionamiento, la empresa Municipal de Transportes de Madrid (EMT) ha desarrollado la aplicación ‘Parking Madrid’ con información sobre un total de 58 parkings públicos de la capital. La app permite tanto la consulta del ciudadano como el control de uso de plazas por parte de la Administración. Se ha implementado además, en el municipio de Pozuelo, el uso de sensores que controlan el uso de cada una de las plazas, un sistema que reduce el tráfico y disminuiría en un 35% las poluciones de CO2 en esta área.

Londres: cámaras que reconocen las matrículas de los coches

Como Atenas o Estocolmo, para lidiar con el tráfico en el centro, Londres aplica la tasa de congestión, un cargo cobrado a los vehículos de motor que operan dentro de la Zona de Peaje o Congestion Charge Zone (CCZ) rodeada por la London Inner Ring Road, en el centro de la ciudad, de lunes a viernes entre las 7 y las 18. El cobro está basado principalmente en el reconocimiento de matrículas. Las motocicletas y los coches eléctricos no tienen que pagar el impuesto, o pueden solicitar un descuento. Los conductores discapacitados también están exentos, pero deben solicitarlo con antelación.

Pero ¿de qué modo el ayuntamiento de Londres logra controlar el pago de este impuesto? Hasta octubre de 2014 lo hacía mediante un Car Tax Disc que iba enganchado al cristal del coche para controlar que se haya pagado; ahora la DVLA (Driver and Vehicle Licensing Agency) tiene un registro digital de los pagos y las cámaras de reconocimiento de matrículas que se utilizan para realizar un seguimiento de los vehículos e identificar a los que no están gravados y al corriente de pagos.

Para acceder a la city londinense se debe pagar entonces un impuesto. ¿El objetivo? disuadir a los conductores de ir en vehículo a la ciudad, fomentar el uso del transporte público y evitar la congestión y la polución.

Niza apuesta por un sistema de sensorización para evitar el fraude y la congestión  

Con el objetivo de reducir el flujo de vehículos que llegan al centro de la ciudad, evitar los casos de evasión de pago, y fomentar el uso de transporte alternativo, la Administración de Niza optó por colocar sensores para detectar en tiempo real la ocupación de las plazas de parking a través de una App.

El fin de este sistema consistía en posibilitar a la Administración y gestores de la ciudad aplicar precios dinámicos en función de la disponibilidad de plazas libres, controlar el flujo de tráfico e incluso los índices de polución existentes en cada momento. Con este proyecto implantado con sensores de Urbiotica, los usuarios podrán consultar – a través de la misma App – toda la información vía internet, o smartphones lo que facilita la búsqueda de estacionamiento y les ayuda a decidir la mejor manera de moverse por la ciudad en cada momento.

Los casos particulares demuestran de qué modo las nuevas tecnologías pueden revertir problemas cotidianos como el tráfico y la congestión que genera la búsqueda de aparcamiento, el control de las zonas reguladas de parking, o la polución ambiental. Gracias al internet de las cosas aplicado a Smart Cities, hoy las ciudades están capacitadas para resolver estos conflictos y por tanto, mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos.

Enlaces:

Contacto:  communication@urbiotica.com

 

Escrito por

Urbiotica es una empresa basada en Barcelona especializada en el diseño y desarrollo de sistemas de sensores de última generación que generan información a tiempo real sobre áreas de movilidad, gestión de residuos y monitorización medioambiental.